ColumnaSinNombre
@pablojair

  • Cascarita les puede arrebatar Xalapa.
  • Regresa el Águila de Veracruz.
  • La otra alianza.

Bueno ¿y sí apareció el niño o nomás prendieron velas en vano?
–Chopenjawer

Resulta bastante curioso que en pocos días –y ya prácticamente en tiempos electorales– se hayan «resucitado» noticias viejas y muy conocidas en Veracruz: lo del exgobernador Fidel Herrera Beltrán y sus presuntos nexos con la delincuencia organizada; lo del asesinato de la periodista Regina Martínez; y hasta lo de la indígena Ernestina Ascensio, presuntamente asesinada por elementos de las Fuerzas Armadas.

Los tres, casos de mucha notoriedad mediática y que además causaron mucho ruido en Veracruz y en el país, pero que también causaron descalabros a los últimos dos gobiernos priístas de Veracruz.

Así, desde ahorita se pueden ir exhibiendo las debilidades de lo que en un futuro será la alianza de partidos rumbo a cargos de elección popular.

El que peor sale en recopilación de casos de alto impacto que originaron su propia debacle, es precisamente el Partido Revolucionario Institucional (PRI).

Parece mentira, pero si bien el PRI pareciera que no tiene oxígeno alguno por sí solo, todavía puede aportar algo a la alianza contra Morena: una malísima reputación.

O sea, de entrada (aunque históricamente el otrora partidazo haya sido donde nacieron y se forjaron las instituciones del país), estamos hablando del tricolor que luego de gobernar prácticamente todo el siglo pasado, terminó por hundirse en su propia historia de corrupción, magnicidios, devaluaciones, etc., que derivó en la transición del 2000 con la llegada del panista Vicente Fox Quesada a la Presidencia de la República.

Le seguiría otro panista: Felipe Calderón, cuya violencia por la guerra contra el narcotráfico hizo que los mexicanos mejor regresaran al priato; quizás pensando que en tiempos del PRI había una paz mejor por los acuerdos que había con la delincuencia organizada y las viejas mafias.

Pero el sexenio del priista Peña Nieto resumió en poco tiempo todo de lo que se le acusó al PRI en el siglo pasado, y escándalos como la Casa Blanca, los lujos, la corrupción, volvieron a resurgir, lo que además fue capitalizado nuevamente por los opositores como Andrés Manuel López Obrador para abonar a su causa política.

Uno de estos casos fue el de Ayotzinapa, que de convertirse en un conflicto local en el estado de Guerrero, escaló hasta convertirse en un «asesinato de estado» al que culparon a Peña Nieto y hasta al Ejército.

Si bien pareciera que el PRI nuevamente hace el intento por resurgir y medio componer la imagen pública, se ve verdaderamente difícil –casi imposible– que logre tener nuevamente el ánimo del electorado; y en este sentido, se convierte en un lastre para cualquiera que pueda aliarse a ese partido.

Un ejemplo: cuando se dio a conocer a nivel nacional a la regidora de Minatitlán, Damara Gómez, por sus videos populares en Tik-Tok, muchos fans comenzaron a criticarla cuando se dieron cuenta que es del partido tricolor.

Es curioso, pero fue el mismo gobernador Javier Duarte de Ochoa quien en una comida con políticos y periodistas decía que la kriptonita del PRI sería una alianza entre el PAN y el PRD, lo que finalmente ocurrió en Veracruz y, efectivamente, sacó al tricolor de Palacio de Gobierno por primera vez en su historia.

Ahora todo apunta a que esa misma alianza se sumaría el tan vilipendiado, desgastado, viejo y deteriorado PRI.

Sin duda, la alianza del PAN-PRI-PRD es meramente pragmática; es quitarle las canicas al todopoderoso Morena, especialmente si han visto espacios que pueden recuperarse ante las malas administraciones de los «morenos» o el deficiente trabajo legislativo tanto federal como local.

El asunto es que estamos hablando de una alianza con los bandoleros del pasado reciente. Los de las aguas destiladas para tratar el cáncer (algo que se desmintió, pero quedó grabado como fierro en la piel del priísta); los que acusan (sin que exista una prueba al respecto) de ser responsables del asesinato de Regina Martínez; los de los presuntos vínculos con narcotraficantes; y demás lindezas que quedaron en el imaginario colectivo como de lo peor que ha pasado en Veracruz y en el país.

Para que el PRI se pueda quitar eso de encima, tendrían que pasar muchos años; de hecho, no tienen la autoridad moral (al menos no estos tiempos) para hablar de que el sexenio López Obrador es lo peor que le pudiera haber pasado al país.

Quizás esa ha sido la otra kriptonita del PRI: que nunca supieron cómo responder ante las crisis que se les vinieron encima, precisamente por no tener autoridad moral.

Todo eso cargará la mentada alianza, más al PRD, que ya es sólo un satélite convenenciero que hace mucho años dejó de ser de izquierda. Otro lastre que, al final de cuentas, también sumará para hacerle la guerra a los «morenos».

NOTA PARA PEGAR EN EL REFRI: Llama la atención el buen posicionamiento que trae el diputado local del PAN, Sergio Hernández, en Xalapa, según encuesta que circuló este martes. Desde hace rato, el joven legislador anda caminando en colonias de la capital veracruzana y, curiosamente, los mismos morenistas dejaron que avanzara en sus aspiraciones pese a los señalamientos de escándalos financieros que datan desde la pasada legislatura. No vaya siendo que en una de esas no sólo pierdan el puerto de Veracruz, sino que Xalapa se las gane el exgobernador Miguel Ángel Yunes Linares, quien es el verdadero poder tras el poder del «Checo».

OTRA NOTA: Fue el presidente Andrés Manuel López Obrador quien anunció el regreso de «El Águila de Veracruz» a la Liga Mexicana de Beisbol. El proyecto estará a cargo de empresarios veracruzanos; entre ellos, Bernardo Pasquel. También trascendió que detrás del proyecto están las familias Fernández Chedraui, Chedraui Ruiz, además de la Asociación de Aduaneros de Veracruz. Junto a los empresarios veracruzanos se encuentra el exjugador de Grandes Ligas, Adrián González, que aportará su conocimiento luego de 15 años en el mejor béisbol del mundo. El gerente deportivo será a Jesús «Chino» Valdez, con amplia experiencia en la pelota nacional, en el Caribe y los Estados Unidos.

LA ÚLTIMA PORQUE QUIERO TERMINAR DE VER «BIG MOUTH»: Un cartón muy agudo y lapidario fue el del monero José Hernández, quien este martes publicó en redes una crítica a la eventual alianza Morena-Partido Verde. En la viñeta se puede ver al dirigente nacional de Morena, Mario Delgado, sosteniendo un periódico criticando a la coalición PRI-PAN-PRD, diciendo: «Se pasan estos con sus alianzas, ¿verdad?», dirigiéndose al exgobernador de Chiapas, Manuel Velasco, principal actor de dicho partido, que también goza de una pésima reputación. La crítica cobra mucha relevancia porque el monero es desde hace años simpatizante de López Obrador y uno de los aliados de la Cuarta Transformación, y evidencia que no todos están de acuerdo con sumarse con los «verdes», verdaderos mercaderes de la democracia.

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